
Por Andrés Timoteo
FIESTA Y DESAHOGO
A la par del relajo fiestero y el desenfreno sexual, la parodia política es un pilar de los carnavales desde su origines.
Si falta alguno de los tres, la fiesta que debe ser de catarsis personal y colectiva, se vuelve sosa.
Las ediciones del 2026 no decepcionaron en los principales festejos carnavalescos alrededor del mundo.
Claro, a excepción del veracruzano que quedó baldado, otra vez.
En Europa, el Carnaval de Viareggio, en la Toscana italiana, es el más político de todos y los de ese mundillo tienen ya sabido que aparecerán en las mojigangas y parodias.
Allí, la mordacidad política es una institución que lleva más casi 200 años y que ni siquiera el dictador Benito Mussolini la pudo desaparecer en su momento.
Este año se burlaron del presidente de Estados Unidos recreando, en un carro alegórico, un enorme nativo americano con cabeza y alas de águila que en su mano derecha sostenía a un pequeño y furibundo Donald Trump que amenazaba a todo el mundo apuntando con el dedo índice.
Si el Carnaval de Venecia es una belleza por sus máscaras, disfraces, vistosas góndolas en los canales y los bailes temáticos en plazas y palacios, el de Viareggio deslumbra por sus carrozas que son verdaderas obras de arte monumental.
Tal vez su competidor más cercano en estas decoraciones rodantes es Río de Janeiro.
Al igual que el año pasado, en Venecia se volvieron a burlar, aunque más discretamente, de Jeff Bezos, dueño de Amazon y uno de los hombres más ricos del mundo que en junio del 2025 celebró ahí su boda con la presentadora de noticias Lauren Sánchez cuyos padres son de ascendencia mexicana.
Ella se casó con el hombre que tiene la tercera fortuna más grande del orbe, de unos 258 mil millones de dólares mientras que la veracruzana Salma Hayek -hoy nueva proto-chaira- está casada con el francés François-Henri Pinault quien todavía no hereda el emporio del padre, François Pinault, dueño de 22 mil millones de dólares, menos del 10 por ciento del patrimonio de los Bezos-Sánchez.
Entonces, la mexicana más encumbrada en ese 'ranking' de los adinerados es Sánchez, no Hayek.
El año pasado, en las vísperas de esa boda para la cual el magnate prácticamente había alquilado toda la ciudad, representaron a la pareja en enormes monigotes paseando por el Canalazzo o Gran Canal luciendo billetes y joyas.
Al final, el repudio popular lo obligó a cambiar la sede nupcial a la isla de San Giorgio Maggiore.
El casorio duró tres días y costó 30 millones de dólares, unos 514 millones de pesos.
Vaya, una bicoca.
Mucho más se robaron Javier Duarte y Cuitláhuac García del tesoro veracruzano.
En las murgas de los carnavales españoles -murga es el teatro popular- también se burlaron de los políticos.
El más parodiado fue el presidente Pedro Sánchez especialmente por los casos de corrupción y el escándalo de que habría financiado los inicios de su carrera política con el negocio de baños públicos que en realidad eran prostíbulos, operado por su suegro Sabiano Gómez al que apodaron "SexiBaño".
MADURO, EL REY MOMO
Pero el que se llevó las palmas y las parodias carnavalescas en este 2025 fue el exdictador venezolano Nicolás Maduro.
En Sudamérica, las máscaras de Maduro fueron las más demandas al igual que el conjunto de pants color gris con el que fue exhibido en su traslado a Estados Unidos.
Esos y el gorrito negro que le pusieron y que para muchos simulaba las orejas del ratón Mickey Mause.
En algunas murgas desfiló esposado y en otras dentro de jaulas móviles.
En el Carnaval de Barranquilla, tan irreverente como costeño, Maduro gritaba su frase ya clásica:
¡Venga por mí, cobarde. Aquí lo espero en Miraflores!
Y ¡zas!, que le caen a palos lo marines gringos.
Por esa parodia, familiares de Maduro exigieron al presidente colombiano Gustavo Petro detener a organizadores y participantes del carnaval barranquillero. Ajá.
En Río de Janeiro causó polémica el homenaje en las carrozas del Sambódromo al presidente Luiz Inácio Lula, lo que fue tomado como propaganda electoral pues éste se presentará a las elecciones de octubre para un tercer mandato.
También se burlaron del expresidente Jair Bolsonaro, actualmente preso, representándolo tras los barrotes.
En el Carnaval de la Paz, Bolivia, regresó el desahogo político y tras dos décadas de censura se pudieron mofar de Evo Morales, el expresidente al que parodiaron por las acusaciones de corrupción y pederastia.
MOTA Y BACHES
¿Y en México?
Lo más sonado fue la detención en el Carnaval de Campeche de un joven que se disfrazó de "SesoLoco" como le apodan a Gerardo Sánchez Sansores, sobrino y asesor de la gobernadora Layda Sansores, quien se promociona como el virtual candidato de Morena y sucesor de su tía.
En el Carnaval de La Paz, Baja California, fue abucheado el gobernador, también morenista, Víctor Castro, al grito de "¡Fuera, nadie de quiere!"
¿Y el de Veracruz?
Mutilado de la burla política, todo se redujo a la borrachera y al culto a las adiciones con el 'pasón' que se dio en pleno escenario la 'influencer' Yeri Mua mientras la comapeña Rosa Hernández le aplaudía a rabiar.
Mota y baches fueron el 'toque'.
*Envoyé depuis Paris, France.