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TEXTO IRREVERENTE | FANTASMA TRIGLICÉRICO - La consulta pública para la revocación de mandato que el fin de semana se realizó en Oaxaca no fue un fracaso ni una simulación ni tampoco un triunfo -ni para la democracia ni para el gobernador Salomón...

La consulta pública para la revocación de mandato que el fin de semana se realizó en Oaxaca no fue un fracaso ni una simulación ni tampoco un triunfo -ni para la democracia ni para el gobernador Salomón Jara- como lo han señalado algunos...

Por Andrés Timoteo
FANTASMA TRIGLICÉRICO
La consulta pública para la revocación de mandato que el fin de semana se realizó en Oaxaca no fue un fracaso ni una simulación ni tampoco un triunfo -ni para la democracia ni para el gobernador Salomón Jara- como lo han señalado algunos en un afán de descalificarla o magnificarla según la conveniencia.

Cierto, el ejercicio fue manipulado, manoseado e intervenido por Morena -no se podía esperar otra cosa- y la cantidad de participantes no fue suficiente para que resultara vinculante o sea que fuera obligatoria de cumplir porque no alcanzó ni el 40 por ciento, apenas si acudieron a votar 935 mil 500 oaxaqueños.

De ellos 550 mil sufragaron por que Jara concluya su periodo y 357 mil porque se vaya.

La diferencia no es mucha, pero contiene un primer síntoma de que la consulta fue indicativa más que vinculante, que fue una medición de cómo están las cosas en Oaxaca para el partido en el poder.

La entidad sirvió de laboratorio y sus resultados son alarmas para el resto de los estados gobernados por el partido guinda porque muestran la crisis que enfrenta el régimen, el divorcio con la ciudadanía y la capacidad mermada para maniobrar electoralmente a fin de sostener a sus gobernantes y, en un futuro, para colocar a otros.

En primer lugar, 193 mil votos de diferencia para evitar que Jara fuera echado del poder es lo único que pudo meter el partido Morena a las ánforas del referéndum a pesar de tener el aparato estatal y federal -fondos, programas sociales, los Siervos de la Nación y demás- para haber disparado al mandatario en las cifras.

No pudieron.

En segundo lugar, más de 30 organizaciones civiles -campesinas, indígenas, ecologistas, obreras y defensoras de derechos humanos- así como la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) que en Oaxaca controla buena parte del magisterio, hicieron campaña a favor de la revocación y repudian puntualmente al morenista.

Los mismos activistas que en el 2022 hicieron campaña a favor de Morena y Jara ahora quieren que se vayan.

Ergo, hay un divorcio entre el partido de Estado y la población que seguramente se transpolará al 2027.

En tercer lugar, el divorcio también es interno porque el Partido del Trabajo (PT) que hace cuatro años acompañó electoralmente a Jara Cruz ahora hizo campaña a favor de la revocación.

La coalición con el guinda en Oaxaca está fracturada en Oaxaca y ese es otro síntoma a leer puntualmente en el resto del país.

La cuarta lectura es que en las ciudades principales de esa entidad la votación a favor de que el morenista fuera echado del gobierno se disparó.

El repudio más grande se dio en la capital donde el 70.2 por ciento de los participantes votaron para que Jara dejara la gubernatura.

No lo quieren ni en pintura.

Haciendo proyecciones, imaginen una votación para revocar el mandato a la zacatecana Rocío Nahle.

¿Cómo votarán los jalapeños ahora que acaban de ser agredidos con un aumento en el precio del transporte urbano y suburbano de casi el 40 por ciento?

Y, ¿cómo votarán los porteños, los boqueños, los cordobeses y otros que también están dentro de ese efecto dominó de tal incremento ordenado por Nahle de manera ocurrente y sin contraprestación en el servicio?

Esto solo por retomar uno de los síntomas de la creciente reprobación de los veracruzanos -en el asunto de la economía familiar- hacia quien los gobierna.

O, ¿cómo votarían los pozarricenses que les robaron su derecho a elegir a la autoridad municipal y les impusieron a la ahijada de la gobernadora como alcaldesa?, ¿y los papantecos?, ¿y los demás habitantes del norte de la entidad que fueron dejados a su suerte en las inundaciones de octubre?

Por eso, el referendo revocatorio de Oaxaca es un fantasma para la zacatecana Nahle que no la debe dejar dormir.

Ese proceso democrático y constitucional seguramente la atormenta y le amarga la vida política.

Vaya, si alguno por ahí le quiere dar un susto solo que le grite en la calle cuando la vea pasar: ¡Queremos revocación!

Y verán cómo se le dispara el azúcar, la hipertensión, los triglicéridos y la adrenalina al mismo tiempo. Risas.

SUICIDIO POLÍTICO

Y el sueño se le debe espantar aún más debido a que la gobernante nada más no sube en la simpatía ciudadana.

Ya lleva siete meses, desde julio pasado, como sotanera en las encuestas sobre la aceptación ciudadana.

Hace unos días, la casa Mitofsky hizo pública su medición del mes de diciembre y la zacatecana Nahle ocupa el penúltimo lugar entre los gobernadores más repudiados solo superada por el tabasqueño Javier May.

De acuerdo al reporte, Nahle apenas si tiene el 41.7 de aval de los gobernados.

Está reprobada pues, ya que casi el 60 por ciento de los veracruzanos la descalifica.

Es decir, 6 de cada 10 la consideran una gobernante fallida.

¿Se imaginan esa tendencia rumbo a una consulta revocatoria?

Y la señora no se ayuda, no hace nada por rescatar su desplomada popularidad pues cuando no le aumenta el pasaje a la gente, les exprime el bolsillo con el canje de placas de circulación o la deja sola cuando viene la corriente desbordada.

Hasta parece que le atrae el suicidio político.

*Envoyé depuis Paris, France.