
Por Andrés Timoteo
EL CONSORCIO
Le llaman igual que al famoso grupo musical español que antes era Mocedades, aunque este toca en la política cordobesa.
Allí aparentemente ganó Morena las elecciones municipales, pero en realidad quien gobierna es un grupo de empresarios.
La ecuación es fácil: ellos le compraron -con dinero en mano- la candidatura al partido guinda para Manuel Alonso Cerezo, el actual edil.
Empresario también, Alonso no tiene antecedentes de militancia en el morenismo y ni siquiera en el activismo ciudadano.
Su postulación electoral fue de coyuntura, atrás de él están varios hombres de dinero identificados con el priismo, el panismo y hasta con Movimiento Ciudadano, y no que sean militantes de cepa sino que se han aprovechado de esas siglas.
Vaya, en ese Consorcio hay por lo menos tres alcaldes del lugar, dos priistas y una panista.
El Consorcio adquirió la candidatura e hizo ganar a Alonso Cerezo.
Es mentira que su padrino sea el exsecretario de Educación en el cuitlahuismo y actual diputado federal, Zenyazen Escobar o el diputado local, Juan Tress Zilli al que apodan “El Piojo”.
No, ellos sólo fueron intermediarios en dicha compra-venta.
Pero los tipos se la creyeron y quisieron imponer decisiones y funcionarios a la nueva administración, a lo que Consorcio le respondió que Morena fue bien pagada -con más de cien millones de pesos-, que disfrutaran la ganancia y no tiene más injerencia.
De ahí la cantada ruptura pues Escobar García hizo el coraje de su vida y ahora mismo está costeando un golpeteo mediático contra el nuevo alcalde.
El exsecretario cuitlahuista aparentemente volvió a hacer migas con su sobrina política y hoy regidora novena, Vania López, para financiar al menos cinco portales digitales dedicados a difundir información negativa del nuevo ayuntamiento.
Pero el Consorcio detectó y puso un alto desde el inicio a la señora López González quien actualmente está marginada de las decisiones municipales.
Es más, hasta la alejaron físicamente pues dieron la oficina más precaria que está hasta gayola, junto a los baños colectivos.
No le dan rienda política porque saben que la señora es experta en la intriga y la uña.
Ella fue síndica en el cuatrienio pasado y presumía a boca llena de que “controlaba al viejito” aludiendo al exalcalde Juan Martínez Flores, pero ahora es a ella y a su hermana, Itzel López, la regidora cuarta, las que están controladas y relegadas.
El Consorcio las conoce y las puso en aislamiento político.
Hasta el momento Escobar, Tress, las López y el dirigente estatal de Morena, Esteban Ramírez, no han podido hacer de las suyas en el ayuntamiento cordobés y traen una guerra mediática contra Alonso Cerezo.
No obstante, el Consorcio ya le hizo llegar un mensaje a la gobernante estatal: que si estos señores continúan maniobrando en contra, apoyarán y financiarán a candidatos de la oposición para las elecciones federales del 2027.
Por lo pronto, la exalcaldesa panista Leticia López ya inició una precampaña anticipada con la bendición de ese Consorcio.
UN BUSCAPIÉS
Hablando de zurras mediáticas, hay que reparar en lo que pasa en el puerto de Veracruz donde la comapeña Rosa Hernández agita las malas artes para involucrar al periodista Andrés Salomón en una conspiración contra el ayuntamiento.
A través de personeros deslizó en las redes sociales que el colega está detrás de la página digital llamada “El Volovanero” que se ha dedicado a ventilar asuntos indecorosos y corruptelas tanto de ella como de sus colaboradores.
Esta publicación hace entripar a la comapeña por lo que ventila y quiere conocer a su autor o autores -dicen que es un colectivo y se nutre de información que proporcionan los mismos empleados municipales y hasta algunos funcionarios que le conoce la sombra a la tipa y a sus allegados- para emprender la cacería.
Por eso necesitaba un catalizador, una ‘cabeza de turco’ para tratar de poner a la comunidad reporteril de su parte y hacer que le hagan el trabajo sucio de identificar a quienes publican en “El Volovanero”, por eso soltó la especie de que Andrés Salomón sería el ‘webmaster’.
Pero es un mero buscapiés.
Alevosa como siempre ha sido, la comapeña no dudó en usar al periodista para sus fines y tender la trampa al resto de compañeros para que la ayuden a localizar a quien o quienes hacen esa publicación, sin importar el riesgo en que puso a Andrés Salomón.
Esto a pesar de que él fue su compañero hace años en una radiodifusora, aunque así siempre ha sido el talante de la comapeña.
Salomón debe tener en cuenta que “El Volovanero” no es el que lo ataca ni lo pone en predicamento, sino Hernández y su gente que lo está utilizando.
No debe caer en la celada de convertirse en un torpedo y promotor de la cacería contra la publicación.
Tampoco el resto del gremio se debe prestar al juego sucio de la alcaldesa y de su ‘estaca’ que le manejan la vocería.
La solidaridad es para con el colega Andrés Salomón quien no es víctima de esa página -no le hace ni le endilga nada- sino de la insidia de la comapeña que no repara en instrumentalizar la infamia contra el mismo gremio al que alguna vez dijo pertenecer.
*Envoyé depuis Paris, France.