
Por Andrés Timoteo
COPIAR A ORIZABA
Para los que se quedaron con la duda de quiénes integran el famoso Consorcio que ahora gobierna el ayuntamiento de Córdoba pues la mayoría son empresarios del lugar que desde hace años han financiado campañas y a políticos priistas y panistas.
Algunos son hombres de dinero “de abolengo”, como les gusta que les llamen aunque en realidad sean unos pillos redomados, y hay quienes sí han participado abiertamente en política y gobiernos partidistas.
Son los menos y los más ‘pobretones’.
Entre ellos, como ya se dijo, hay tres exalcaldes, dos hombres y una mujer.
Uno es el priista Francisco Bonilla Portilla, un terrablanquese afincado desde hace años en la Ciudad de los Treinta Caballeros y quien fue dos veces edil (2005-2007 y 2011-2013) además de funcionario del gobierno fidelista.
El otro es Juan Lavín Torres (2008-2011), apodado “Juan Ladrín”, también del PRI y yerno del finado magnate cafetalero Domingo Muguira.
Su esposa, Paulina Muguira, fue legisladora local del 2010 al 2013 por el tricolor.
Y la tercera es Leticia López Landero (2018-2021) quien a pesar de ser panista iniciando su gestión se declaró “soldado de la cuarta transformación”.
También en ese Consorcio está su hermano, Tomás López Landero, motejado el “Rey de la Chatarra” por sus negocios con los desechos ferrosos y quien en las elecciones del 2021 fue candidato de Movimiento Ciudadano a la alcaldía.
Los cuatro son impresentables y volvieron a las andadas ahora que el Consorcio “compró” el ayuntamiento como franquicia -pagando más de 100 millones de pesos al partido Morena por la candidatura para Manuel Alonso-.
Sin embargo, ellos ‘grillan’ pero no toman decisiones, sólo los grandes inversores.
De esa tercia, la única que busca regresar a la nómina pública es Leticia López que ya está en precampaña por la diputación -local o federal- para el 2027 apostando a que los cordobeses no se acuerden de sus raterías.
Y hay una cosa a destacar en todo ese asunto, el objetivo por el cual se integró el Consorcio bien se antojaría benigno más allá de los negocios que se generen en ese proceso ya que busca rescatar a Córdoba y colocarla como nodo regional de negocios y desarrollo económico, un estatus que ocupó por décadas pero que le fue arrebatado por Orizaba bajo el mando de otro empresario exitoso, Juan Manuel Diez.
La idea es imitar la estrategia de La Pluviosilla colocando al empresariado al frente la administración municipal y aplicando una estrategia de largo plazo para embellecer la infraestructura urbana, atraer inversiones y revivir el auge económico.
¿Lo lograrán?
Si anteponen los intereses de la urbe a los propios, tal vez.
Ya se hizo en Orizaba.
Por lo pronto, al igual que Diez Francos sometió a su partido, el PRI, los del Consorcio también pusieron límites a Morena y así en Córdoba no gobernará el partido guinda sino un grupo de empresarios que, se supone, sacarán a la ciudad del marasmo, el estancamiento económico y la decadencia.
El proyecto suena bien, solo que no impulsen en un futuro a esperpentos como Leticia y Tomás López, Juan Lavín o Francisco Bonilla para el ayuntamiento pues entonces todo se irá a la basura.
Ojo, la apuesta no es menor y tiene muchos riesgos debido a tanta rata de alcantarilla que la merodea.
GAVILAZANO
A pesar de que el Consorcio comenzó con la buena decisión de frenar a dirigentes y operadores de Morena que querían imponer funcionarios y apropiarse de decisiones en el ayuntamiento, también ya tuvo su primer tropiezo en el área de Seguridad Pública pues contrató a un policía con antecedentes de corrupción y nexos con el crimen organizado para ponerlo en la Dirección de Tránsito.
Se trata de David Flores Cervantes al que trajeron de Benito Juárez, Quintana Roo, al que todos conocen como Cancún, donde se desempeñó como director operativo de la Policía Preventiva en el gobierno de la alcaldesa morenista Ana Patricia Peralta.
A Flores Cervantes lo conocen con el apodo de “El Gavilán” aunque jocosamente en aquel municipio caribeño ironizaban que en realidad era un “halcón” al servicio del crimen organizado.
La voz de alerta en Córdoba la dio el periodista Rubén Darío Cruz radicado precisamente en Cancún y quien conoce la trayectoria de ese policía.
El tipo es un ‘estuche de monerías’ pero malvadas pues bajo su gestión en aquella ciudad protegió a células delictivas dedicadas al secuestro, extorsión, ‘cobro de piso’ a los ‘giros negros’, trasiego de estupefacientes y tráfico de migrantes.
Flores está ligado con el llamado “Cartel de Bonfil” operador local del Cartel de Sinaloa y que mantienen la disputa de la plaza con el CJNG.
El periodista Cruz fue herido a balazos en un ataque ordenado y dirigido por el propio “Gavilán” en enero del 2023.
Flores estaba furioso con el reportero por la cobertura de la nota roja para el diario “Por esto” que documentaba la incidencia criminal en Cancún y la complicidad de la policía municipal con la delincuencia.
Ahora el “Gavilán” vuela como ave rapaz sobre Córdoba y su nombramiento se lo ‘pasaron de humo’ al secretario estatal de Seguridad, Alfonso Reyes.
¿O acaso el mismo Reyes lo avaló?
*Envoyé depuis Paris, France.