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TEXTO IRREVERENTE | CONDOLENCIA - Más que interesante la ola de información y las lecturas variopinta sobre la peliculesca detención del dictador venezolano Nicolás Maduro. Las nuevas generaciones latinoamericanas...

Más que interesante la ola de información y las lecturas variopinta sobre la peliculesca detención del dictador venezolano Nicolás Maduro. Las nuevas generaciones latinoamericanas que no vieron el caso del dictador panameño...

Por Andrés Timoteo

CONDOLENCIA

Un abrazo solidario para los familiares del fotoperiodista Víctor Sevillano que se fue a capturar imágenes al Cielo.

El gremio veracruzano está de luto por la partida de un reportero gráfico de mil batallas y más anécdotas.

¡Adiós hasta las alturas Don Víctor!

LECCIÓN DE HISTORIA

Más que interesante la ola de información y las lecturas variopinta sobre la peliculesca detención del dictador venezolano Nicolás Maduro.

Las nuevas generaciones latinoamericanas que no vieron el caso del dictador panameño Manuel Antonio Noriega, también extraído por Estados Unidos con una invasión, no tienen el contexto de estos entresijos de la geopolítica, pero lo de Venezuela ya ha sucedido.

Noriega al igual que Maduro no era buena persona sino un terror para su pueblo y sacudírselo fue una bendición para los panameños.

En aquel 1989 se dijo que el golpe de los norteamericanos era para mantener el control del Canal de Panamá que pasaría a la soberanía nacional en 1999.

No sucedió tal cosa, el control y la operación de dicha vía marítima se transfirió al gobierno panameño conforme al tratado.

Ahora se argumenta que la invasión estadounidense para extraer a Maduro tiene como objetivo las reservas petroleras.

Seguramente hay parte de eso, aunque el costo-beneficio es favorable para los venezolanos que se sacudieron a ese criminal.

Basta ver las reacciones de la diáspora venezolana en el exilio al enterarse de su captura, esos rictus de incredulidad que luego se transformaron en emoción y felicidad, las lágrimas, oraciones, los brazos abiertos agradeciendo al cielo, etcétera.

Los que tenemos amigos venezolanos en el exilio compartimos la emoción por ese momento histórico que muchos no esperaban vivir.

Hay toda una generación en Venezuela nacida bajo el chavismo dominante desde 1999.

Esa dictadura tiene 26 años y miles no han experimentado otra cosa en su vida que abusos y carencias impuestas y que solo conocen la pobreza y la migración forzada.

En fin, las emociones son fuertes tanto de esas juventudes bajo el chavismo como de las otras generaciones que cometieron el error de llevar al poder, primero, a Hugo Chávez y luego a Nicolás Maduro, y después de no expulsarlos cuando debieron.

Y he ahí una de las lecturas medulares de esta coyuntura, de esas que deben escogerse de entre la paja que circula por la web, una reflexión aguda y tal vez hiriente sobre los propios venezolanos: el pueblo que no es capaz de sacudirse a sus tiranos y necesita de un salvador externo -en este caso Estados Unidos- está baldado moral y patrióticamente.

Los venezolanos debieron tumbar ellos mismos Maduro pero no lo hicieron, permitieron que los unciera, que los doblegara con miedo y represión igual que ahora pasa con los cubanos y los nicaragüenses.

Lo soportaron a pesar de que los hundió en la miseria y les canceló el futuro.

Lo anterior contradice el espíritu de su misma historia pues en el pasado se sublevaron para derrotar a los malos gobiernos.

En Venezuela se tienen las cátedras de las revoluciones Legalista (1892) y Restauradora (1899), el derrocamiento del dictador Marcos Pérez Jiménez (1958), y las rebeliones “El Barcelonazo” y “El Porteñazo” de los años sesenta y “El Caracazo” de 1989 que no siguieron.

Lo mismo con la Revolución Sandinista en Nicaragua (1979-1990) y la Revolución Cubana (1959).

Los próceres de aquellas gestas han de estar revolcándose en sus sepulcros por tanta blandenguería de sus descendientes incapaces por ellos mismos de sacudirse a los dictadores.

Dura reflexión pero muy cierta.

HIPOMANÍA

Y, ojo, la historia es la maestra universal y lo que pasa en Venezuela, Cuba y Nicaragua son lecciones para México que tiene una proto-dictadura en construcción con el morenismo gobernante desde hace siete años y cuyos cabecillas se imponen a fuego y sangre, con mucho dinero expoliado del erario y la subvención del crimen organizado.

La segunda lectura del caso tiene que ver con sicología política.

En las actitudes, expresiones y gestos que se le vieron a Maduro al ser conducido a la cárcel de Estados Unidos parece calmado.

Hasta bromeada deseando feliz año a sus captores.

A esto, los expertos lo llaman hipomanía, un estado alterado de los ánimos que impide a la persona darse cuenta de su propia situación.

En el caso de los poderosos, todavía no les ‘cae el veinte’ de que ya perdieron el poder, que están expuestos y a la orilla del cadalso por eso se expresan o guiñen como si todavía fueran el centro de las decisiones.

Es un estado de negación, pues.

Eso ya lo han visto los veracruzanos.

Acuérdense cuando trajeron esposado a Javier Duarte de Guatemala, éste se reía pese al maltrato de los policías -hay fotos arrojado como puerco en la batea de una patrulla- y no se inmutaba e incluso bromeaba y posaba a las cámaras.

Hubo chistes y ‘memes’ sobre eso -¿lo recuerdan?- Lo acusaban de soberbio y sobrado, que se sentía impune por eso actuaba así y algunos hasta sugirieron que estaba dopado.

Nada de eso, Duarte estaba hipomaníaco como ahora lo está Maduro, en ese estado de ánimo exacerbado y de negación expuesta aun cuando se bordea el abismo.

*Envoyé depuis Paris, France.