
La Reforma Electoral y el dinero
Por Sergio González Levet
Fieles al librito dictado por el Patriarca macuspano, las autoridades de la Cuarta Transformación que aparecen como cabezas del Gobierno, con Claudia Sheinbaum al frente, han optado por machacar ciertas mentiras, empeñadas en que la repetición las convertirá en verdades para la plebe.
Son pocas y se han repetido hasta el hartazgo:
- La reforma electoral se hace porque la exige el pueblo.
(Nadie sabe de dónde salió esa voz popular que solamente escucha Claudia y que dice ella que es la que rige todas sus acciones).
- La Presidenta hace solamente lo que le manda la gente.
(Pero nadie sabe de qué manera recibe esas órdenes secretas, porque no aparecen por ninguna parte de entre las bases morenistas).
- A los plurinominales los elegirán ahora los ciudadanos y no los dirigentes de los partidos, como se hacía antes.
(La nueva forma de presentar las listas para que aparezcan en las boletas los plurinominales no garantiza para nada que los candidatos dejen de seguir siendo impuestos por las dirigencias partidistas, como sucede también y sobre todo en Morena).
- En Morena, los candidatos son elegidos por la ciudadanía, a través de encuestas.
(Las famosas encuestas del partido oficial son muy sospechosas porque nadie sabe quién las realiza y cuándo se aplican, y además, los resultados siempre son sesgados con razones paralelas para que queden quienes quiere la cúpula.
Dos ejemplos: Omar García Harfuch ganó la encuesta en la Ciudad de México y la candidata fue Clara Brugada; Manuel Huerta Ladrón de Guevara encabezó la encuesta de Veracruz pero Rocío Nahle fue impuesta por encima de la voluntad ciudadana).
- Las elecciones de México son las más caras del mundo.
(Falso de toda falsedad. En México, el costo promedio por voto es de 3.7 dólares, similar al de Inglaterra de 3.9 dls.
Pero en otros países el voto es mayormente creciente en dólares: Australia, 6.4; India, 7.1: Japón, 7.8.
Y el colmo son Canadá con 18.3 dólares por ciudadano, y Estados Unidos con la friolera de 28 dólares, un precio siete veces mayor que el de nuestro país).
La verdad de la Reforma Electoral es que busca que los gobiernos de la Cuatroté tengan el control total de las próximas elecciones.
Como saben que el dinero no les va a alcanzar por mucho tiempo para seguir pagando las limosnas del Bienestar, están haciendo la jugada definitiva que les permita meter mano a las urnas y desviar la voluntad popular para que siempre ganen sus candidatos, aunque ya no vayan a votar por ellos los todavía beneficiarios de los programas sociales.
¿O no, señora Presidenta?
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