
El sarampión y las vacunas
Por Sergio González Levet
Una de las graves calamidades que tiene el mundo en la época moderna, es la gran cantidad de personas que abjuran del progreso científico, sobre todo en el terreno de la medicina humana.
Junto a los que creen que la tierra es plana, que nunca llegamos a la Luna, que existen los extraterrestres, que las medicinas matan, que comer carne es dañino, persisten en grupos numerosos infinidad de personas que se manifiestan en contra de las vacunas, ese procedimiento curativo que creó Louis Pasteur para tratar la rabia en seres humanos, el carbunco en los borregos y la erisipela en los cerdos.
Fue el 6 de julio de 1885 cuando don Louis aplicó en La Universidad de Estrasburgo su vacuna a un niño que había sido mordido 14 veces por un perro rabioso.
Joseph Meister fue el primer ser humano que venció al virus de la hidrofobia y vivió muchos años más, en los que trabajó como vigilante en el Instituto Pasteur, abierto en París en 1888, que ha obtenido 10 premios Nobel y en el que se han hecho los mayores descubrimientos médicos de la historia de la humanidad, entre ellos en 1921 la vacuna contra la tuberculosis BCG (Bacilo de Calmette-Guérin), llamada así en honor a sus descubridores, el bacteriólogo Albert Calmette y el inmunólogo Camille Guérin.
Los colectivos antivacunas pululan en el mundo y son la expresión más cantada de cómo la ignorancia y el fanatismo pueden influir negativamente en el desarrollo de la humanidad.
El sarampión es una enfermedad infecciosa que causa un virus de la familia paramyxoviridae, género Morbillivirus.
En la década de los años 80 del siglo pasado se hicieron grandes esfuerzos a nivel mundial para alcanzar índices de vacunación de más de 95%.
Sin embargo, la presión de los grupos radicalizados orilló a que se abandonaran muchos programas de prevención y el sarampión ha estado regresando a ser una preocupación sanitaria en el mundo.
No por nada la Organización Mundial de la Salud considera desde 2019 a los grupos antivacunas como la peor amenaza a la salud en el mundo.
Desde los años 70 del siglo XX, México había sido un ejemplo en aplicación de programas intensivos de vacunación y había recibido innumerables premios por su efectividad con las semanas nacionales, que eran modelo en todo el planeta.
Sin embargo, a partir de 2018 -sí, con el ascenso de AMLO y la Cuarta Transformación a la Presidencia- se redujeron considerablemente hasta casi desaparecer y volvimos a ser uno más del montón de los países subdesarrollados que no previenen enfermedades.
A principios del siglo pasado, se consideraba que en nuestro país había sido erradicado el sarampión, no obstante que es un virus excesivamente contagioso por vía aérea y contacto con la piel, mucho más que el ébola, la tuberculosis o la gripa.
Pero ahora ha regresado esa enfermedad molesta y peligrosa, al grado que las autoridades han redoblado las declaraciones de que se están aplicando vacunas a nivel nacional, aunque muchos dudan que eso sea cierto como sucede con las medicinas del sector salud, que no se han logrado surtir satisfactoriamente, aunque las autoridades mentirosas afirmen lo contrario.
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