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SIN TACTO | CUIDADO CON LAS OFERTAS - Atrapados por el capitalismo salvaje y por la dictadura de la mercadotecnia, los seres contemporáneos debemos atravesar una selva llena de peligros para nuestros bolsillos, y para nuestra salud corporal y mental…

Atrapados por el capitalismo salvaje y por la dictadura de la mercadotecnia, los seres contemporáneos debemos atravesar una selva llena de peligros para nuestros bolsillos, y para nuestra salud corporal y mental..

Cuidado con las ofertas

Por Sergio González Levet

Atrapados por el capitalismo salvaje y por la dictadura de la mercadotecnia, los seres contemporáneos debemos atravesar una selva llena de peligros para nuestros bolsillos, y para nuestra salud corporal y mental.

Hemos dejado de ser humanos para convertirnos en objetos del lucro desmedido y sin límites que la economía de mercado impone como el valor más reconocido en nuestro mundo, dedicado de lleno al comercio de bienes de consumo.

Nuestra razón de ser ha terminado por estrellarse ante nuestra razón de comprar.

Sin ninguna defensa posible, hemos transitado de ser almas conquistables a convertirnos en clientes cautivos.

Para el gran capital, los casi 8 mil millones de personas que pervivimos en el planeta no somos más que objetos del deseo de adquirir, y solamente servimos al nuevo orden de cosas en cuanto somos capaces de producir dinero para gastarlo, debida o indebidamente, en artículos suntuarios e inútiles para las mejores causas de antaño, que tenían que ver con el desarrollo del hombre y el disfrute de sus sentimientos más íntimos.

Tenemos más o menos valor en la medida en que podemos ser mayormente exprimidos por los mercaderes que venden todo lo innecesario, lo que nos hace perder nuestra humanidad cercana a la tierra y a sus frutos naturales.

El mercadeo no tiene límites y no se le puede venir con que la ley es la ley.

Todo se vale a la hora de hacer negocio desde que el control de la economía se perdió para los productores y quedó en manos de los comerciantes.

La vida contemporánea ya no es de mejorar en lo interno de nuestra naturaleza sino de transitar en el pantano de las ofertas.

Y las ofertas por tanto no son más que trampas de la fe colocadas con las más aviesas intenciones.

He ahí por qué tenemos que estar en permanente vigilia, y cuidarnos la espalda y las ilusiones ante los engaños del lujo y de lo superfluo.

Telcel, por ejemplo, en nuestro país, es uno de los magos que más engañan con sus ilusiones vanas.

Ofrece, por ejemplo, un ofertón a sus clientes del sistema de prepago Amigo.

Te dice que puedes pagar seis meses adelantados de datos y te ofrece a cambio… ¡nada!

Es decir, si le adelantas 1,200 pesos por seis paquetes mensuales de 200 pesos cada uno, te da lo mismo que si compraras mensualmente el tiempo aire.

Pero te disfraza de oferta ese embuste para que le pagues por adelantado un dinero que la empresa va a jinetear de bonita manera, como es su costumbre.

Y mientras tanto, el gobierno y la dependencia que debería cuidar a los usuarios dejan pasar esos fraudes en despoblado como si no fueran nada.

sglevet@gmail.com