
Y cuando despertaron, hasta la Guardia Nacional andaba de árbitro de taxis. Camelot.
EN BUSCA DE SUS HIJOS
La tele nos desgarra cada día y cada hora en sus noticieros.
Somos un México muy violento, con cientos de desapariciones y feminicidios, que nadie ha podido salvarnos de esta crisis.
Donald Trump quiere venir y atizarlos con drones y morteros, se lo merecen.
Anoche circuló una noticia mala, funesta, una madre buscadora encontró un hueso de su hijo, la tele la entrevistaba y recorría su dolor.
DIARIO EL PAIS
“Cecilia Patricia Flores, una de las mujeres fundadoras del colectivo Madres Buscadoras de Sonora, ha informado este martes del hallazgo de los restos que presuntamente pertenecen a su hijo Marco Antonio, un hombre que tenía 32 años de edad cuando un comando armado se lo llevó, en Sonora en 2019.
En un video subido a sus redes sociales, Flores aparece con un hueso en su mano y afirma que ha localizado los restos en la carretera 26, kilómetro 46, en Hermosillo, la capital del Estado.
“No está completo el cuerpo de mi hijo, faltan muchísimos restos que encontrar, pero solamente quiero saber que sea alguna prueba de ADN que me dé una confronta de que sí es mi hijo, que me dé una evidencia y trabajar este lugar lo más que se pueda.
Me resta abrazar un puño de huesos que he encontrado y que al parecer puede ser Marco Antonio”, dijo.
LOS LIOS AEROPUERTARIOS
Se armó un merequetengue en el aeropuerto de México, porque los taxistas no quieren que los Uber invadan su territorio, que es como territorio Cheyenne, sólo mandan ellos y sus flechas, la 4T, que a veces no sabe ni cómo entrarle a los líos, envió hasta la Guardia Nacional, que debía andar tras los malosos y no correteando Ubers.
Lo que ocurre, dicen los pasajeros, es que en la terminal les cobran hasta 600 pesos por una carrera a Polanco, cuando en el Uber cuesta la mitad, 300.
Y más cómodos, porque son autos más nuevos y no como muchos destartalados que usan los taxistas.
Los taxistas argumentan que a ellos les cobra el aeropuerto una cuota y luego pasan sus líderes pidiendo y cantando la Rama, y hasta denme mi aguinaldo si me lo han de dar.
En España, bendita tierra, hacía tiempo confrontaron esos problemas.
Entró el gobierno de la Comunidad y les fijó en el aeropuerto Barajas-Madrid-Adolfo Suárez, una tarifa única de 30 euros, que acaban de aumentar a 33, con las maletas que quepan y los pasajeros que entren.
La gente se forma y hay muchísimos taxis en fila, ordenados, si son cuatro pasajeros toman uno normal o hasta pueden tomar una minivan por los mismos 33 euros, tarifa que todos pagan sin problemas.
Al menos a mí me lleva al hotel Liabeny y asunto concluido.
No hay más.
En México debía el gobierno de la Ciudad aplicarles las tarifas, no las que ellos ponen a placer.
Y se acabó el asunto.