*El presidente de Estados Unidos se plantea un primer bombardeo limitado para presionar a Teherán, según The Wall Street Journal
WASHINGTON. (Agencias).- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, intensifica la presión para obligar a Irán a deshacerse de su programa nuclear.
Tras las amenazas en las últimas semanas de un posible ataque a la República Islámica, este jueves ha apuntado a un plazo de diez días -que en declaraciones posteriores dijo que podría ampliar a quince- para tomar una decisión.
Según el periódico The Wall Street Journal, esa decisión podría consistir en un primer ataque limitado, contra un cierto número de objetivos militares o gubernamentales, para obligar a Teherán a aceptar los términos estadounidenses.
“Tenemos que llegar a un acuerdo con Teherán, o de lo contrario, ocurrirán cosas malas”...
Ha avisado en el discurso inaugural de su Junta de Paz para Gaza, reunida por primera vez en Washington, mientras el Pentágono da los últimos toques a un gigantesco despliegue militar en Oriente Próximo.
“Tenemos trabajo pendiente con Irán. No pueden tener armas nucleares.
Es muy simple, no puede haber paz en Oriente Próximo si ellos tienen un arma nuclear”...
Ha asegurado el presidente estadounidense ante una audiencia de representantes de más de 45 países.
“Puede que tengamos que ir un paso más allá, o puede que no”, ha agregado.
Estados Unidos mantiene negociaciones indirectas con Teherán sobre el programa nuclear iraní.
La segunda ronda se cerró el pasado martes en la ciudad suiza de Ginebra con el compromiso de la República Islámica de presentar una propuesta sustancial para acercar posiciones.
El régimen iraní niega tener una bomba nuclear.
En paralelo a las palabras de Trump, Estados Unidos aceleraba este jueves el envío de todo tipo de equipos militares, munición y repuestos hacia Oriente Próximo, en un despliegue que evoca -y podría superar- el que llevó a cabo en junio del año pasado.
Aquel despliegue desembocó en el ataque de Estados Unidos, junto a Israel, contra instalaciones del programa atómico de la República Islámica, que sufrió daños.
Como entonces, Estados Unidos vuelve a contar con dos portaviones y sus respectivos grupos de escolta en las aguas cercanas.
Si entonces se trató del Carl Vinson y el Nimitz, ahora ya se encuentra en Oriente Próximo el Abraham Lincoln, y está de camino el Gerald R. Ford, el mayor y más potente de la flota estadounidense.