*El Presidente estadounidense, Donald Trump, advirtió este lunes que el movimiento islamista Hamas "lo pagará caro" si no se desarma rápidamente como parte del acuerdo sobre Gaza, el cual dijo que Israel está cumpliendo.
FLORIDA (Agencias).- La reunión entre Donald Trump y Benjamín Netanyahu del lunes en Florida se saldó con una tonelada de piropos y agasajos entre ambos líderes y poco o nada sustancial que indique un camino hacia la paz definitiva entre palestinos e israelíes.
El presidente de Estados Unidos cree que la reconstrucción de la franja de Gaza "comenzará pronto", pero que todo dependerá del desarme pactado con Hamas, la organización terrorista a la que ha dado un "periodo muy corto de tiempo" para que respete el plan de paz alcanzado el 10 de octubre y deje definitivamente las armas.
No ha dicho cuánto, eso sí.
Tan solo que lo "pagarán caro" si no cumplen y que hay países dispuestos a "acabar" con ellos, en una rueda de prensa plagada de vaguedades.
El primer ministro israelí, por su parte, sigue poniendo como condición la liberación del único rehén que queda por entregar de los 254 secuestrados el 7 de octubre de 2023, Ran Gvili, para proseguir con la siguiente fase del plan.
Netanyahu, que había solicitado la reunión con Trump, aprovechó la ocasión para reforzar aún más los lazos con su principal aliado al otorgarle el premio Israel, el galardón más importante y prestigioso que otorga su país.
Es la primera vez en casi 80 años que se otorga a un extranjero...
"por sus enormes contribuciones a Israel y al pueblo judío".
Antes, Netanyahu había indicado que "nunca" han tenido "un amigo como el presidente Trump en la Casa Blanca" y que para Israel es una "bendición" contar con su ayuda y su presencia.
"Creo que Israel tiene mucha suerte de que el presidente Trump esté al frente de Estados Unidos, y me atrevería a decir que al frente del mundo libre en estos momentos", ha dicho.
"Creo que no es sólo una gran fortuna para Israel, sino para el mundo entero".
Trump no esquivó el intercambio de pleitesías, ni antes ni después del encuentro, y describió al presidente ultraconservador de "héroe de guerra" y de ser una de las razones por las que Israel sigue existiendo.
"Si hubieran tenido un líder débil, no existiría Israel.
De hecho, con la mayoría de los otros líderes, Israel no existiría hoy en día, simplemente no existiría, y sin embargo, ahora son más fuertes que nunca"...
Dijo antes de invitar a comer a la prensa a comer en su mansión de Mar-a-Lago, en las misma escalinata de entrada donde el domingo recibió al presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski.
"Si hubieran tenido un líder débil, no existiría Israel. De hecho, con la mayoría de los otros líderes, Israel no existiría hoy en día, simplemente no existiría, y sin embargo, ahora son más fuertes que nunca"
Como estaba previsto, parte de la agenda incluyó las relaciones con Irán y su posible rearme nuclear, un asunto sobre el Trump ha sido tajante.
"Oigo que Irán está intentando recuperarse, y si lo están haciendo, tenemos que derribarlos", afirmó.
"Los derribaremos.
Los destruiremos por completo.
Pero ojalá eso no esté sucediendo.
Oí que Irán quiere llegar a un acuerdo, y quieren un acuerdo mucho más inteligente.
Podrían haber llegado a un acuerdo la última vez, antes de que los atacáramos con fuerza, y decidieron no hacerlo".
Aclaró, eso sí, que de momento no contempla derrocar el régimen de Alí Jamenei, el líder supremo de Irán, ni lanzar más ataques sobre el país persa.
Antes de su encuentro con el presidente estadounidense, el primer ministro israelí se reunió con el secretario de Estado, Marco Rubio, un Netanyahu que ya ha indicado que no tiene prisa en avanzar hacia la siguiente fase del plan de paz y que todo pasa porque que Hamas devuelva los restos mortales de Gvili.
Los padres del secuestrado han mantenido reuniones con Rubio y con el yerno de Trump, Jared Kushner.
El acuerdo de paz orquestado por Washington y declarado el pasado 10 de octubre ha estado marcado por las acusaciones de violaciones por ambas partes.
Israel ha mantenido los bombardeos y los ataques selectivos a diario, con la muerte de cientos de palestinos en los últimos dos meses.
De acuerdo a las autoridades en Gaza, Israel ha violado el alto al fuego 969 veces mientras que las milicias de Hamas han seguido con el lanzamiento de cohetes hacia territorio israelí.
Sigue siendo un acuerdo frágil y inestable, con una segunda fase del plan que se antoja complicada y cargada de obstáculos.
Plantea la reconstrucción de la franja de Gaza -destruida casi en su totalidad tras dos años de bombardeos de las fuerzas israelíes-, la desmilitarización de Hamas y su salida del poder, además de la creación de un "consejo de paz" supervisado por Trump y su equipo.
Los palestinos, por su parte, serían responsables de crear un comité "tecnocrático y apolítico" que se encargue de la gestión diaria de la franja, también bajo supervisión de Washington.
No está claro que Netanyahu esté dispuesto a cooperar con todos los puntos del plan.
La presión sobre sus hombros está creciendo desde varios frentes, desde el malestar en la Casa Blanca por sus acciones militares en Siria y Líbano, hasta las encuestas que le dan como perdedor en las elecciones del año que viene.
Sobre la mesa está, además, la petición de su bancada política, una ultraderecha que insiste en el anhelo de anexionarse los territorios ocupados en Cisjordania, un movimiento que sin duda desencadenaría el rechazo frontal de EEUU.