BUENOS AIRES (Agencias) .- La histórica central sindical de Argentina encabezaba el jueves una huelga general de 24 horas en todo el país contra la reforma laboral propuesta por el presidente ultraliberal Javier Milei, mientras el proyecto de ley enfrenta una tramitación incierta en el Congreso.
La medida de fuerza, la cuarta contra el mandatario, se cumplía con alto acatamiento por la decisiva adhesión de los gremios del transporte.
En Buenos Aires los trenes de pasajeros y el metro no circulaban, mientras unas pocas líneas de autobuses contaban con un servicio mínimo.
La mayoría de los aviones permanecían en tierra en sus dos aeropuertos, lo que obligó a las aerolíneas a cancelar cientos de vuelos locales e internacionales.
Los hospitales funcionaban con servicios limitados y no había actividad en establecimientos educativos, bancos ni recolección de residuos.
También se adhirieron los obreros de la construcción y de industrias.
Esta demostración de fuerza de la Confederación General del Trabajo (CGT), una de las centrales obreras más combativas de la región a lo largo de la historia, busca hacer naufragar en el Congreso un proyecto de reforma laboral que los gremios consideran regresivo para los derechos de los trabajadores.
La iniciativa ya cuenta con la aprobación del Senado y será debatida este jueves en la Cámara de Diputados.
Hasta última hora del miércoles el oficialismo negociaba con bloques de la oposición el apoyo al proyecto que en sus ejes principales propone bajar los costos laborales y limitar el derecho a la huelga.
Milei considera crucial la reforma de la legislación laboral argentina, de más de medio siglo de antigüedad, para sus esfuerzos por atraer inversión extranjera, aumentar la productividad e impulsar la creación de empleo en un país donde aproximadamente dos de cada cinco trabajadores tienen un empleo informal.