EL VATICANO.- El papa León XIV lanzó este sábado un enérgico llamado a los gobernantes del mundo para detener la escalada de violencia y sentarse a dialogar, en medio de un contexto internacional marcado por múltiples conflictos armados.
Durante un acto celebrado en la Basílica de San Pedro, el pontífice pidió frenar la “exhibición de fuerza” y optar por la mediación como vía para resolver disputas.
“¡Deténganse! ¡Es tiempo de paz! ¡Siéntense en mesas de diálogo y de mediación!”, exhortó ante fieles, clérigos y miembros de la Curia.
Llamado en medio de tensiones globales
El mensaje papal se produce en un momento de alta tensión internacional, con conflictos activos en regiones como Ucrania, Oriente Medio y África.
Sin hacer referencias directas a países específicos, el líder de la Iglesia Católica advirtió sobre lo que calificó como la “locura” de la guerra en una “hora dramática de la historia”.
León XIV insistió en que los líderes tienen una responsabilidad ineludible para evitar la violencia y construir soluciones pacíficas.
Criticó además el rearme y las decisiones que conducen a la destrucción:
“No en mesas donde se planea la guerra y se deliberan acciones de muerte”.
El pontífice condenó lo que describió como un “delirio de omnipotencia” que desestabiliza el equilibrio global, y alertó sobre un mundo cada vez más hostil, “lleno de enemigos y amenazas”.
También cuestionó el uso de la guerra en nombre de Dios y la normalización de la violencia, al tiempo que llamó a romper lo que definió como una “cadena demoníaca del mal”.
“¡Basta ya de la idolatría de uno mismo y del dinero! ¡Basta ya de la exhibición de la fuerza!
¡Basta ya de la guerra!”, exclamó.
Un mensaje con eco humanitario
León XIV compartió que recibe cartas de niños que viven en zonas de conflicto, las cuales reflejan el impacto devastador de la guerra en la población civil.
Estas experiencias, dijo, muestran “todo el horror y la inhumanidad” de la violencia.
Frente a este panorama, reiteró que la verdadera fuerza radica en el servicio a la vida, el entendimiento y el perdón, e invitó a construir la paz desde todos los ámbitos: hogares, escuelas y comunidades.
Finalmente, ofreció a la Iglesia como un actor activo en la reconciliación global, aun cuando, advirtió, su postura pacifista pueda generar incomprensión en un mundo cada vez más polarizado.