
Por: Edgar Ochoa/ NOTIVER
Futuras estrellas
Arrancó la temporada 2026 y, la verdad, lo que vimos el primer fin de semana fue una bocanada de aire fresco: los jóvenes no pidieron permiso, simplemente dijeron: “Bueno, a lo que venimos”.
Nombres como Chase DeLauter y Sal Stewart no sólo brillaron, se adueñaron del escenario llevándose los honores de Jugador de la Semana, algo que no pasaba desde aquel 2016 con Trevor Story y Tyler White.
Pero más allá de los nombres, los números hablan por si solos: 15 jonrones, OPS de 1.008 y un slugging de .622 en apenas tres juegos, cifras que no se veían desde hace más de un siglo.
Y si de impacto inmediato hablamos, lo de Munetaka Murakami es de otro planeta, volándose la barda en sus primeros tres juegos y callando cualquier duda sobre su adaptación.
DeLauter tampoco se quedó atrás con cuatro cuadrangulares ante lanzadores experimentados, mientras Kevin McGonigle jugó como un “caballo” desde su primer turno y JJ Wetherholt respondió en momentos de presión.
A esto se suman Kazuma Okamoto y Justin Crawford, quienes demostraron que el talento joven viene sin miedo.
Pero el que de plano rompió todo fue Sal Stewart con números que ni en videojuegos (7-10).
Así, sin tanto ruido previo, esta camada de novatos ya empezó a escribir su propia historia, una que promete sacudir las Grandes Ligas si mantienen este ritmo.
El Guti es Olmeca y Villanueva sarapero
En el béisbol mexicano también hay movimiento, y del bueno, porque los Olmecas de Tabasco suman experiencia pura con la llegada de Agustín Murillo, un antesalista que prácticamente ha visto de todo en la Liga Mexicana.
Con más de 1600 hits, poder ocasional y una defensa de lujo, “Guti” no solo aporta números, aporta carácter, ese que se necesita cuando el juego se aprieta.
Su recorrido por equipos importantes y hasta su paso por Japón hablan de un pelotero completo, de esos que hacen grupo dentro y fuera del campo.
Y si de refuerzos se trata, en Saltillo no se quedaron atrás con la llegada de Christian Villanueva, un bat de respeto que sabe lo que es jugar en Grandes Ligas y también en Asia.
Con más de 200 cuadrangulares en su carrera, Villanueva llega a darle punch a una ofensiva que lo necesitaba.
Ambos movimientos reflejan algo claro: los equipos están apostando por experiencia comprobada, por líderes que puedan marcar diferencia en momentos clave.
Porque sí, el talento joven emociona, pero los campeonatos muchas veces los construyen los que ya saben cómo ganar.
La Liga Veracruz llega a El Hatillo
Y mientras arriba se escriben historias grandes, abajo se están sembrando las futuras.
En El Hatillo, Veracruz, todo está listo para una clínica que va más allá de enseñar a batear o fildear; aquí se trata de formar peloteros y también personas.
Con coaches como Óscar Fentanes, Rufino Candelario, Kevin Lagunes, Agustín Ávila, entre otros, impartirán su experiencia con niños desde los 3 hasta los 17 años y tendrán la oportunidad de aprender el juego desde sus bases, pero también valores como disciplina y trabajo en equipo.
Este tipo de eventos son los que realmente sostienen al béisbol, los que mantienen viva la llama en comunidades donde el sueño de llegar lejos empieza en un campo de tierra.
La invitación está abierta, no solo para los jugadores, sino para las familias que entienden que el deporte es un punto de encuentro.
Porque cada lanzamiento ahí, cada swing, puede ser el inicio de algo grande.
Y así, entre risas y guantes prestados, el béisbol sigue contando su historia.
La Liga Veracruz va en serio.