
Por: Edgar Ochoa/ NOTIVER
Arrancó la fiesta caribeña
Durante casi toda la tarde del domingo, el Estadio Panamericano parecía una fiesta mexicana: los Tomateros de Culiacán mandaban, la afición respondía y el guion pintaba para debut cómodo en la 68 Serie del Caribe.
Dos carreras en la primera, dos más en la segunda y la sensación de que el juego estaba bajo control.
Pero el béisbol, caprichoso como pocos, tenía guardado otro final.
Los Cangrejeros de Santurce nunca dejaron de remar, descontaron con jonrón de Yohandy Morales, siguieron picando piedra y en el cierre del noveno, cuando el out 27 pesa toneladas, armaron la rebelión definitiva.
Rubén Castro se vistió de verdugo con sencillo de dos carreras y Puerto Rico terminó riéndose de último.
El bullpen boricua fue clave, colgando ceros durante siete entradas y cambiando el ritmo del juego.
Para Tomateros fue una derrota que duele, de esas que se recuerdan, porque se escapó en el último suspiro.
Para Santurce, fue la confirmación de que en el Caribe nadie se rinde y que aquí, hasta el final, todo puede pasar.
Alerta en la isla del encanto
A poco más de un mes del primer lanzamiento del Clásico Mundial de Béisbol 2026, una bomba sacudió a Puerto Rico: la posibilidad real de no participar en un torneo del que además será anfitrión.
José Quiles, presidente de la Federación boricua, dejó claro que el problema no es deportivo, sino administrativo, con los seguros negados a figuras clave como Francisco Lindor, José Berríos, Carlos Correa y varios brazos del bullpen.
Sin sus estrellas, Puerto Rico siente que competiría en desventaja frente a otras selecciones.
Quiles fue directo al señalar a los dueños de equipos como responsables del boicot silencioso.
El dilema es enorme: jugar en casa, en el Hiram Bithorn, pero sin sus mejores hombres, o dar un golpe sobre la mesa y no asistir.
El Clásico se acerca, las fechas están encima y la incertidumbre crece.
Hoy, más que nunca, el béisbol internacional se enfrenta al choque entre el negocio y la camiseta.
La Ohtani jarocha
En Veracruz, la noche del sabado fue completamente jarocha y tuvo nombre y apellido: Lisa Hop.
La lanzadora tiró juego completo, ponchó a once y guió a El Águila Femenil a una contundente victoria de 9-0 sobre Naranjeros de Hermosillo.
El ataque explotó temprano con un rally de cinco carreras y nunca soltó el control del juego.
Hop sumó así su cuarto triunfo de la temporada y se mantiene entre las mejores de la liga en efectividad, confirmando que es una de las brazos más confiables del circuito.
La ofensiva acompañó, la defensa respondió y el Beto Ávila celebró.
Con este resultado, El Águila Femenil se coloca a solo juego y medio de las líderes, Diablos Femenil, dejando claro que la pelea por la cima está más viva que nunca y que en Veracruz hay equipo para soñar en grande.