
Por: Edgar Ochoa/ NOTIVER
ABRIDORES PROBABLES DEL GLORIOSO
Comienza la cuenta regresiva para la temporada 2026 y en el puerto jarocho ya se empieza a saborear ese aroma a béisbol de alta calidad, porque si algo ilusiona a la afición de El Águila de Veracruz es su probable rotación abridora...
Una que mezcla experiencia de Grandes Ligas con hambre de demostrar en territorio mexicano, encabezada nada más y nada menos que por Dinelson Lamet, quien regresa con la “máquina roja del puerto” y apunta a ser el as del staff de lanzadores abridores y no es para menos, porque el dominicano ya sabe lo que es brillar en la élite con los San Diego Padres, donde en 2020 fue uno de los brazos más temidos con esa recta que alcanza las 98 millas y un slider venenoso que lo llevó a coquetear con el Cy Young...
Sin duda es quien tiene la etiqueta de líder y con la misión de marcar el ritmo desde la lomita, detrás de él aparece el derecho Paul Campbell, un brazo interesante que ya probó las mieles de las mayores con los Miami Marlins y que viene con ese perfil de pitcher sólido, de los que no hacen mucho ruido pero te sostienen juegos y te mantienen en la pelea, ojo con él porque puede convertirse en ese segundo abridor confiable que necesta el timonel Pedro Meré.

En el tercer turno destaca el boricua Jonathan Bermúdez, un tipo que viene en ascenso, que ya debutó en Grandes Ligas también con los Marlins y que en Ligas Menores dejó números de respeto con los Houston Astros, siendo incluso nombrado Pitcher del Año, su brazo zurdo le da un balance clave a la rotación y puede ser ese dolor de cabeza para cualquier lineup...
Mientras que en el cuarto puesto aparece Jack Weisenburger, un brazo que quizá no tiene reflectores de MLB pero que ha picado piedra en el sistema de los Oakland Athletics y en ligas independientes, de esos pitchers que llegan con determinación, con carácter y con ganas de hacerse un nombre en la Liga Mexicana...
Una rotación que, sin hacer demasiado escándalo mediático, pinta para ser competitiva, sólida y con argumentos para pelear cada serie, porque si Lamet logra ser ese caballo de batalla que todos esperan, Campbell mantiene estabilidad, Bermúdez explota su talento y Weisenburger sorprende, entonces el Águila no solo volará…va a convertirse en contendiente, no solo de la zona sur, de toda la liga.
Polémica
La tarde del 12 de abril dejó algo más que béisbol en el Tropicana Field: tensión pura sobre el montículo.
Drew Rasmussen, abridor de los Rays, no se guardó nada y encaró a Jazz Chisholm Jr.
en pleno juego, convencido de que desde las bases estaba “pasando las señas” de los lanzamientos a sus compañeros de los Yankees.
El reclamo fue directo, cargado de frustración y de ese nervio que aparece cuando un pitcher siente que lo están descifrando.
Por un momento, el ambiente se calentó y parecía que la cosa podía escalar, pero no pasó a mayores.
Y es que, casi tan rápido como explotó, Rasmussen también supo recular: se acercó al propio Chisholm para ofrecerle una disculpa cara a cara.
Ese gesto, poco común en medio de la competencia, terminó robándose el protagonismo.
Analistas y aficionados coincidieron en lo mismo: más allá del enojo inicial, hubo carácter para reconocer un posible exceso.
En un deporte donde el tema del robo de señas sigue siendo sensible, la escena dejó una lección clara: se puede competir con intensidad, pero también con respeto.