Contra Xolos, los Rojinegros volvieron a demostrar que su especialidad es el sufrimiento: tomó ventaja de la mano de Ponchito González, se complicó por un error de Rodrigo Schlegel y acabó defendiendo con el corazón un 2-1 que lo anima de cara al Clásico Tapatío ante las Chivas.
Atlas llegó con la presión de no rezagarse en la tabla y durante buena parte del primer tiempo jugó como si esa obligación pesara demasiado.
Ansioso, impreciso, contenido por un rival que esperaba el error para contragolpear, el equipo de Diego Cocca apenas inquietó con un disparo de Sergio Hernández que exigió a Toño Rodríguez.
Del otro lado, Camilo Vargas sostuvo el cero cuando Xolos se animó.
El complemento cambió el pulso.
Un aviso de Schlegel al travesaño encendió a la tribuna y, enseguida, Hernández desbordó para que Ponchito cerrara la pinza y firmara el primero de la noche.
El Atlas encontró entonces el escenario que más le gusta: ventaja en el marcador y espacio para administrar.
Al 65’, otra vez González, con un tiro libre impecable, firmó el 2-0 y parecía sentenciar la noche en la cancha del Estadio Jalisco..
Pero si algo distingue al Atlas es su capacidad para ponerle drama a los partidos.
Cuando el juego estaba bajo control, el defensa Rodrigo Schlegel perdió la cabeza con un codazo en el área, lo que sancionó el árbitro Adonai Escobedo con el penal y la roja para el argentino.
Diego Abreu descontó desde el punto penal para la visita en la prórroga y convirtió los últimos minutos en una prueba de resistencia, además del nerviosismo cuando se revisó una presunta mano de los Zorros en su área.
El silbatazo final trajo alivio más que euforia.
El Atlas ganó, llegó a 16 puntos y se enciende rumbo al Clásico Tapatío frente a las Chivas el sábado en el Jalisco.