De la mano de su técnico interino Michael Carrick, el Manchester United sigue encadenando victorias, esta vez de manera agónica 3-2 ante el Fulham, en la Fecha 24 de la Premier League, para mantenerse dentro de la zona de Champions League.
El United había empezado el fin de semana en el cuarto puesto con 38 puntos, pero el sábado se vio provisionalmente en el sexto lugar por las victorias de Chelsea (40 puntos) y Liverpool (39).
El primer tanto de cuadro visitante fue obra del mexicano Raúl Jiménez, quien acertó un tiro penal al minuto 85.
Con toda la presión sobre sus hombros, los Red Devils sacaron adelante un partido incómodo contra el Fulham (8º) para sumar 41 puntos y volver a instalarse en ese codiciado cuarto puesto, el último dentro de la zona Champions en la ultracompetitiva Premier League.
Desde que Carrick reemplazó al despedido Ruben Amorim, el United es una máquina de ganar: venció en las anteriores fechas a dos gigantes, Manchester City (2-0) y Arsenal (3-2), y ahora sufrió pero cumplió.
Una racha de tres victorias consecutivas es algo que Amorim sólo consiguió una vez en sus catorce meses en el puesto.
Old Trafford vivió además una tarde de montaña rusa emocional.
Su equipo se adelantó 2-0 con goles con acento brasileño.
Casemiro, que anunció recientemente su salida del club al término de la temporada, anotó de cabeza al minuto 19 y luego dio la asistencia para que Matheus Cunha pusiera el segundo de su equipo al 56’.
En una recta final loca, el Fulham creyó salvar un punto cuando igualó el marcador con el tanto de Jiménez y uno más del brasileño Kevin, al 85’ y 90+1’, respectivamente.
El esloveno Benjamin Sesko apareció entonces, con un disparo certero al 90+4’, para convertirse en el héroe de la tarde.
En esa zona alta, el United pudo además recortar a cinco puntos su desventaja respecto al Aston Villa (3º), que sufrió un frenazo al caer 1-0 en su estadio ante el Brentford (7º), por un gol del burkinés Dango Ouattara en el 45+1’.