La intensidad ya no es la misma, lo habían advertido.
Pero la calidad no se jubila.
Con un doblete de Javier Saviola, el Barcelona de Rafael Márquez venció 2-1 al Real Madrid en la Copa de Leyendas disputada en el Estadio AKRON, en una noche donde la nostalgia se mezcló con destellos intactos de talento.
El duelo reunió a viejas glorias de dos de las instituciones más poderosas del futbol mundial.
Del lado merengue aparecieron nombres como Iker Casillas, Fernando Hierro, Fernando Morientes y Luis Figo; del lado blaugrana, figuras como Carles Puyol, Xavi Hernández y el propio Rafa Márquez.
Sostuvieron el orgullo catalán en territorio tapatío.
Apenas al minuto 4, el partido recordó tiempos más vertiginosos.
Un error en la salida madridista permitió que Saviola explotara el espacio y, con un disparo firme ante Casillas, firmara el 1-0.
El “Conejito”, también con pasado madridista, mostró que el olfato goleador no entiende de calendarios.
El Real Madrid intentó responder con posesiones largas y circulación paciente, pero se topó con una zaga central que evocó épocas doradas: Márquez y Puyol anticipaban, corregían y ordenaban.
Morientes luchó entre ambos, aunque con escaso margen.
El segundo golpe volvió a tener acento argentino.
Saviola se desmarcó dentro del área y definió al primer poste ante el achique de Casillas para ampliar la ventaja culé.
El Clásico, aun en versión de leyendas, mantenía su ADN competitivo.
Antes del descanso, los blancos encontraron oxígeno desde los 11 pasos.
Fernando Hierro convirtió el penal que significó el 2-1 al 38’, desatando la ovación de un estadio entregado al recuerdo del ex director deportivo de las Chivas.
En la parte complementaria llegaron los cambios y el ritmo bajó.
Hubo destellos aislados, algunos roces que encendieron los ánimos, sobre todo tras una patada de Puyol a Edwin Congo, y aplausos que premiaron cada pincelada técnica.
El marcador ya no se movió.
La intensidad, sí, no fue la de antaño.
Pero la rivalidad permaneció intacta.
Y mientras el silbatazo final sellaba el triunfo blaugrana, quedó claro que en un Clásico, aunque sea de Leyendas, la calidad nunca se retira.