El Clásico escocés pudo haber acabado en una batalla campal.
Los hinchas del Rangers y Celtic protagonizaron un pequeño enfrentamiento en el césped del Ibrox Park, al final del partido, tras la eliminación de los locales en la fase de Cuartos de Final en la Copa de Escocia.
El brote de violencia comenzó cuando los aficionados del Celtic invadieron el terreno de juego para festejar con sus jugadores la victoria en tanda de penales 4-2, luego de un 0-0 en tiempo reglamentario.
Los locales no soportaron la escena y de desde el otro lado de la cancha saltaron para intentar enfrentar a sus rivales, lanzando cualquier cantidad de objetos, entre ellos material pirotécnico.
Elementos de seguridad y la policía de inmediato realizaron un cerco y lograron detener a los locales y así evitar un enfrentamiento mayor.
Este enfrentamiento de la Copa fue tomado como una prueba piloto para un eventual regreso de un mayor número de hinchas del Celtic, pero es poco probable que ese plan siga adelante tras los disturbios.
El Celtic pasó a Semifinales a pesar de no haber disparado una sola vez a puerta en los 120 minutos de juego.
El Rangers dominó el partido, sumó 24 disparos a puerta y vio incluso como el VAR anulaba un gol tras una mano de Emmanuel Fernandez en la prórroga.
El mexicano Julián Araujo jugó los 90 minutos y fue amonestado.
Tomas Cvancara convirtió su lanzamiento para sellar la victoria del Celtic antes de que estallara el caos.