Con un once totalmente renovado, el Atlético de Madrid encajó su segunda derrota consecutiva en LaLiga este domingo ante el Rayo Vallecano 3-0, en un derbi madrileño desplazado a Leganés en el que entierra casi definitivamente sus esperanzas de pelear el título.
A falta de 14 jornadas para el final, el Atlético es decididamente un equipo de blanco o negro.
Capaz, el pasado jueves, de golear al Barcelona 4-0, o incluso meterle una manita al Real Betis 5-0, y de caer, días después, ante el mismo Betis 1-0 o frente a un Rayo en plena crisis.
Ya descolgados en la lucha por el título, los colchoneros (cuartos con 45 puntos) bajaron los brazos en el césped del estadio municipal de Butarque, solución de emergencia para que el partido se disputara debido al estado alarmante del césped de Vallecas, la casa del Rayo.
Los jugadores dirigidos por Diego Simeone, que realizó nueve cambios en su once inicial respecto a la ida de la Semifinal de la Copa del Rey, quedan a quince puntos del Real Madrid (primero con 60 unidades) y a 13 del Barsa (segundo con 58), antes de su compromiso ante el Girona.
Este domingo los rojiblancos se dejaron sorprender al final de la primera parte con una internada del lateral rumano Andrei Ratiu culminada por el extremo español Fran Pérez al minuto 40.
Luego con un disparo de Isi Palazón rechazado por el portero esloveno Jan Oblak pero bien aprovechado por el experimentado Óscar Valentín al 45’.
El joven defensa senegalés Nobel Mendy, antiguo jugador del Paris FC, amplió la ventaja de cabeza al 76’ en el tramo final del encuentro.
Estos tres goles fueron celebrados tímidamente por los pocos aficionados del Rayo presentes en la grada, que aprovecharon sobre todo la ocasión para volver a pedir la dimisión de su presidente, Raúl Martín Presa.
Esta victoria, la primera desde 2013 en un derbi contra el Atlético, supone un enorme golpe para los franjirrojos que se colocan en el puesto 16 con un total de 25 puntos, en plena lucha por la permanencia.
El volante mexicano Obed Vargas entró de cambio al minuto 56, en lugar de Matteo Ruggeri.